13 enero 2007

Escuchándose

En el silencio de la noche, se sobresaltó escuchando el rítmico sonido de sus pisadas en la calle solitaria.
Tan absorto en ellas, estuvo a punto de no advertir aquellas otras que se apresuraban hasta alcanzarle, ponerse a su altura, y acompasar a las suyas su ritmo.

30 comentarios:

unjubilado dijo...

Buen comienzo para una novela de amor, o quizás negra.
Saludos

Anónimo dijo...

Yo creo a todos nos ha pasado eso alguna vez

Anónimo dijo...

Hay una canción de mi querido Prince que empieza así. Solo que después es la música quien se acerca al sonido de tacones y se confunden ambas a lo largo de tooooodita la canción. ¿Tendremos letras tuyas? Sería magnífico.

Un beso

Anónimo dijo...

Me has hecho profundizar en eso Almena. Realmente el miedo no nos deja ni ver ni disfrutar.
Feliz fin de semana. Un beso.
Jade

Kuan dijo...

A veces la soledad ahoga, asusta, hasta que reparamos en que alguien camina a nuestro lado

Besitos

Anónimo dijo...

¡Qué buen texto! como dice Un jubilado podría ser el comienzo de una novela.

lamima dijo...

A veces nos embelesamos con nosotros mismos, como narcisos, y nos cuesta darnos cuenta de que alguien mas camina a nuestro paso.

Anónimo dijo...

..Y en ciertos momentos, no hay palabras que reconforten más que un taconeo a cuatro piernas...

Me gustó la reflexión , casi poética, diria.

Saludos

Anónimo dijo...

El temor hace que andemos por la vida sin hacer ruido y nos sobresaltamos cuando alguien viene a alterar ese nuestro ensimismamiento...¿acaso será eso?
Un besazo querida almena.

*Blue*Princess* dijo...

el miedo nos detiene aunque aveces nos impulsa mas

Eloísa dijo...

Casi casi pasando de puntillas por la vida, menos mal que el sonido quizá le llegue a tiempo.
Corto, pero potente.
Un besazo

Anónimo dijo...

No hay peor sordo que el que no quiere oír.

Julio dijo...

Tal vez fuera el momento adecuado para sentir la compañía de su yo interior.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Fué entonces cuando le preguntó aquello de "estudias o trabajas"?

Perséfone dijo...

Es entonces cuando alcanzados por aquellos otros pasos seguimos un caminar acompañado...

Abrazos.

Ogigia dijo...

tampoco conocía yo esta faceta tuya...y ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡me encata, amiga!!!!!!!!! un beso

David dijo...

Como microrrelato creo que no está nada mal. ¿Has pensado en presentarlo a algún concurso? Te lo digo en serio.

azzura dijo...

Tambien opino que es un buen cuento breve, con factor sorpresa al final.. mucho en cinco líneas!

Feliz semana Almena, besitos

Anónimo dijo...

Fascinante.

Besos

Anónimo dijo...

Y entonces acompasaron sus pisadas y no dos sino uno era el caminante.

Leodegundia dijo...

Quizás deberíamos de poner un poco más de atención a lo que nos rodea.
Un abrazo

Athos dijo...

Quizás, a la otra persona le pasaba exactamente lo mismo.

Besos Almena.

Anónimo dijo...

¿Y donde llegarán? ESpero que juntos. Soy una romántica empedernida.

Sirenita

mnez dijo...

Yo también reflexiono contigo. A veces uno sólo oye sus burdos pasos de elefante cuando ahí están, caminando tambien contigo las pisadas silenciosas del alma.

Trini dijo...

Y seguro que, ese dueto de pasos, sonaría a gloria...

Besos

MORGANA dijo...

Sus pensamientos que se quedaron atrás.
Besos.

Anónimo dijo...

Cuántas veces nos ensimismamos, como en este fragmento y no nos damos cuenta de la ternura, de la atención, de los otros. Abrirse al recuerdo profundo -para los sufis "recordarse a sí mismos"- sin perder de vista a los que nos rodean. Menudo desafío. Pero creo que es el más interesante que existe.

Anónimo dijo...

Qué triste vida la de quien sólo escucha sus pasos.

(La tuya es una imagen que obliga a la reflexión, querida Almena)

bajamar dijo...

Oir se, ha de ser bueno cuando eso nos permite oir al resto con claridad, pero es, sin duda, un dificil y laborioso intento si se busca la armonía. Me gustó mucho tu texto, se puede oir unos pasos acercandose

bss

perovsquita dijo...

Que buena forma de empezar, sabiendo que luego se va acompañado todo el trayecto.

Saludos