07 febrero 2011

El difícil silencio


Quizá el silencio
se torna en vendaval entre mis labios
y me obliga a romperlo.

Y es un tsunami la palabra.


Se trata quizá de la más costosa disciplina: dominar la palabra, que se vuelve insumisa a nuestros propósitos de silencio.

En su libro "Cuentos para que pien-zen", cuenta Norberto Tucci esta historia a propósito del silencio:

Cuatro monjes estaban reunidos para llevar a cabo un retiro en silencio de tres días de duración. Durante la primera noche, llegada la madrugada, la vela que los iluminaba empezó a fallar, hasta que se apagó. Entonces, uno de los monjes dijo:
"La vela se ha apagado"
Otro le respondió:
"Eso no importa, teníamos que mantener el silencio y tú lo has roto con tu comentario"
El tercero repuso:
"Los dos habéis roto el silencio"
Y el cuarto comentó:
"El único que no ha hablado he sido yo"
Es cierto, seguro que la anécdota produce una sonrisa. De comprensión quizá. De reconocimiento propio quizá. Sí, puedo reconocerme en los cuatro monjes...

9 comentarios:

TriniReina dijo...

Yo también.
Casi siempre, "si no hablo reviento":):)
Otras, he rogado quedarme muda, tras arrepentirme de haber hablado.
Y, a veces, he rezado para que no me hablen.

De todas maneras, lo de los monjes es tan natural como la vida misma. Hay cosas que debería dejar en paz la mistica:):)

Besos

aminuscula dijo...

Jajaja, a mí me recuerda a mis niños. Y, claro, luego sigue toooooda una discusión sobre si lo hablado cuenta o no, quién fue el primero y todas estas cosas. Sí, así somos.

Pilar dijo...

Sabia fue la frase que alguien pronunció un día: Los cuentos ayudan a dormir a los niños y despiertan a los mayores.
Tomo nota. Me gustan tanto los cuentos...Gràcias Almena!

Pilar dijo...

Se me olvidaba... A ver si te animas a leer algún cuento o lo que te plazca en la sala de lectura. No insistiré, pero sabe que te espero y que estaré encantada de recibirte.

Leodegundia dijo...

El silencio es muy necesario pero difícil de guardar y la anécdota que cuentas está muy simpática y demuestra lo fácil que es romper ese silencio aunque no se quiera hacer.
Un abrazo

Ico dijo...

Siempre es más fácil opinar que manterner cualquier precepto incluso ese tan dificil como estar callado... la voz siempre sale, se dderrama escapa, la interior si no lo hace en la vigilia lo hace en sueños..

Enrique Sabaté dijo...

Era el silencio
fruto de la paciencia.
Ya me lo callo.

Un saludo.

almena dijo...

Muchas gracias, Pilar, por tu invitación.
Desde luego que me acercaré a leer algo que me haya gustado.

Un abrazo a todos

Marian dijo...

Hablar por hablar... es mucho ruido.Necesitamos ese silencio. Me desagrada, cada día más, tanto hablador compulsivo.Conversaciones que no son tales y tonos
vociferantes
Un abrazo