26 marzo 2011

Horas de luz

La llegada de la primavera nos atrae a casi todos y por casi todo.

Digo "casi", porque con ella llega también la fastidiosa norma horaria del cambio en nuestros relojes. "Mañana a la una, serán las dos" que dicen y repiten todos los medios.

No lo repetiré yo, que ya todos lo sabemos, pero me sirve de excusa para compartir un truquillo:

También sabemos todos, que en verano los días son más largos y que en invierno anochece muy temprano.

Pero ¿sabríamos calcular en un momento de necesidad, cuántas horas de luz nos quedan antes de que anochezca?

Los Boy Scouts, por ejemplo, necesitan saberlo cuando salen de acampada. Ellos tienen una norma de seguridad que dice que hay que comenzar a montar la tienda de campaña dos horas antes de que se haga de noche para evitar posibles contratiempos.

Pero ¿cómo saber cuantas horas de sol nos quedan antes de que se ponga? Es muy curioso y muy sencillo. La imágen del inicio ilustrará la explicación:

El metodo consiste en lo siguiente: estira tu brazo y cuenta los dedos que caben entre el sol y el horizonte; cada dedo equivale a quince minutos por lo que cada mano equivale a una hora. En el ejemplo del dibujo, al chico le quedan dos horas (caben ocho dedos) para que se haga de noche, así que es justo el momento de empezar a preparar el refugio. ¿No es sencillo y muy útil?

Yo aún no lo he comprobado, pero así lo aseguran aquí.

13 comentarios:

AleMamá dijo...

¡Genial! ahora voy a averiguar si con Los Andes al lado vale lo mismo.
Besos

TriniReina dijo...

Sí, parece sencillo, pero si para algo soy verdaderamente inutil es para las medidas:)
Me temo que haría la prueba diez veces y nunca coincidirían los dedos:)

Me gusta conocer cosas aquí, cosas de las que no tenía idea.

Por cierto, odio el cambio horario de primavera. Eso de que sean las 10 de la noche y aún de día, me saca de quicio, ya que me gusta acostarme temprano y con luz me parece antinatural:):):)

Besossss

Marian dijo...

No conocía ese método tan ingenioso para calcular las horas de luz y eso que en su día participe en un grupo de girlscauts :o)
Lo del cambio horario me parece absurdo, por más justificaciones que quieran darnos y muy desestabilizante para las rutinas de los bebés y de las personas mayores.Bueno, para todos.

Un besín

aminuscula dijo...

Qué buen truco, querida enciclopedia AlmenA!! No lo conocía pero probaré.

Un besazo!!

Pilar dijo...

Ya me tienes algún día buscando un buen horizonte y encajando dedos entre el sol y él.
¡De momento hoy voy a chulear un poco con esta curiosidad!
Y no pienso decir de dónde lo he sacado...jejeje.

Buen finde, Almena.

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Debe ser muy util si te vas de campamento (o acampada como dicen Uds.) y si estas en un lugar donde se vea el horizonte. Ahora, si estas en una ciudad como Buenos Aires, donde lo unico que se ven son edificios y mas edificios no se si funcionara contar las manos hasta la calzada porque el horizonte esta invisible....

Ogigia dijo...

nunca está de más saber esas cosas...bueno domingo¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Ico dijo...

hoy mismo lo hago a ver si no te equivocas.. buen día de primavera...

Una mirada... dijo...

¡Vaya! Tantos periodos vacacionales con la casa a cuestas y desconociendo las enseñanzas de los boyscouts...

Saludos dominicales con el Sol todavía en lo alto.

Fernando dijo...

Dependerá de lo grande que uno tenga la mano, ¿no, Almena? ¿Cómo va a ser igual la manita de un niño pequeño que la manaza de Rafa Nadal?

Isabel dijo...

Muy interesante como punto de referencia. Nunca se sabe cuando nos puede ser de utilidad,Almena...

Gracias por la información.:-)
Saludos,amiga.

Leodegundia dijo...

No está mal, será cosa de recordarlo cuando se salga de excursión por el monte.
Sobre el cambio de hora a mi no me afecta ya que hace dos años que no cambio la hora, me parece que no se ahorra nada y sin embargo tiene muchos inconvenientes.
Un abrazo

Isabel Romana dijo...

Me encanta la sencillez de ese truco. Así debían medirlo los antiguos ¿no? Desde luego, haré la prueba un día que tenga horizonte despejado, y no una ciudad en la que no se ve el horizonte... Un abrazo muy fuerte.