05 marzo 2005

La leyenda del lago

El Lago de Sanabria se enclava en el norte de la provincia de Zamora. Se trata del más grande lago de origen glaciar de la península.

panorámica del lago - almena-2004

En el mes de agosto se celebran en sus aguas las "regatas internacionales", que reúnen en el pequeño pueblo de Ribadelago a numerosos regatistas llegados desde muy diversos puntos geográficos.


atardecer en el lago - almena-2004

Se trata de un paraje bellísimo, que no entraré a describir en este post. Ahora me propongo dar a conocer su leyenda, que sirvió de inspiración a Don Miguel de Unamuno para escribir su obra San Manuel Bueno, martir , y que la sitúa en el escenario real del Lago de Sanabria y de su pueblo de leyenda: VALVERDE DE LUCERNA.

"Hace muchos años, en el lugar que hoy ocupa El Lago de Sanabria , existía un pueblo llamado Valverde de Lucerna. Estaba rodeado de tierras fértiles y productivas, pero la gente del lugar era egoísta y de actitud poco solidaria y caritativa.

La noche previa a la fiesta de San Juan, una noche lluviosa con truenos y relámpagos, una sombra se mueve lentamente en dirección al pueblo. Los relámpagos iluminan su vieja capa de lino. Se apoya en un bastón del que cuelgan dos conchas, es alto, de barba larga y abundante cabello. Calado hasta los huesos llama a la puerta de una casa.

-¿Quien llama a estas horas?. Le contestan desde el interior
-Un peregrino que busca refugio y alimento para pasar la noche. Contesta
-¿Eres un peregrino? pues continua tu camino.

El hombre sigue caminando y tropieza por tres veces cayendo y volviéndose a levantar. Insiste en otra de las casas y también sus moradores se niegan a recibirle en su casa y darle cobijo.

En la ultima casa lo intenta de nuevo:
- ¡Por favor dejadme entrar!
- Déjanos en paz y vete por donde has venido.

Cansado, hambriento y aterido de frío decide abandonar el pueblo. A la salida, en un altozano, ve un horno de leña donde unas mujeres se encontraban cociendo pan. El peregrino les pregunta si puede entrar y ellas acceden. Una vez que se hubo secado al calor del horno, las mujeres hacen un pequeño panecillo para dárselo, lo introducen en el horno y cuando intentan sacarlo comprueban que ha crecido tanto que no pueden sacarlo por la boca del horno. Van probando con trozos cada vez mas pequeños hasta que finalmente uno sale y se lo dan al misterioso peregrino. Éste dirigiéndose a las mujeres les dijo:

-Gracias por socorrerme. Realmente solo vosotras sois dignas de ser salvadas en este pueblo, seguid en el horno y no salgáis esta noche. Voy a castigar a este pueblo y a sus gentes que, cuando están con el estómago lleno y al calor del fuego, no se acuerdan de los que pasan hambre y frío.

El hombre se despide de las mujeres recordándoles que hasta el día siguiente permanezcan en en el horno.

Llegado el peregrino a las afueras del pueblo pronuncia esta frase, "Aquí clavo mi bastón, aquí brote un gargallón".
En el lugar donde clava el bastón empieza a brotar un gran caudal de agua y a las pocas horas el pueblo de Valverde de Lucerna queda totalmente inundado.

Al día siguiente, el sol ilumina el valle. Un gran lago cubre lo que antes era el pueblo. Solamente una pequeña isla, en el lugar donde estaba el horno de leña, sobresale del agua.

Días más tarde un vecino con la ayuda de una pareja de bueyes, Redondo y Bragado, intenta sacar del fondo del lago las dos campanas de la iglesia. Solo consigue sacar una, y la otra quedó para siempre, en unión de todo el pueblo, en el fondo del lago.

Se cuenta que en la noche de San Juan (24 de Junio), las personas que son caritativas, generosas y limpias de corazón, pueden escuchar el tañido de la campana que reposa en el fondo del lago."



1 comentarios:

Darco dijo...

Muy buena.
Espero que no te importe que te haya tomado prestada la historia para http://www.flickr.com/photos/darco/409252064/

Estuve buscando esta historia que escuché de boca de alguien de Vigo de Sanabria hace años para acompañar una foto y la encontré en tu blog.

Saludos