05 noviembre 2007

Mimar la tierra

Latir con ella.

Podría considerársela como la primera gran defensa del Medio Ambiente contra las agresiones que los seres humanos le infligimos.

El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envíó en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy conforman el Estado de Wáshington. A cambio, les prometió crear una "reserva" para el pueblo indígena.

Los Suwamish se consideraban una parte de la Naturaleza, la respetaban y la veneraban, y desde generaciones venían viviendo con ella en armonía; por eso... no podían comprender la oferta del Presidente "¿Como se podía comprar y vender la Tierra? El hombre no puede poseer la Tierra, así como tampoco puede ser dueño del Cielo, del frescor del aire, del brillo del agua."

El Jefe Seattle dio respuesta, a la petición del Gran Jefe de los blancos, con un discurso que hoy -casi 150 años más tarde- nos admira y nos asombra. Lástima que nadie hiciera caso de sus sabias palabras.
"Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen". Pero se extinguieron sus palabras y se extinguió su pueblo.

Por la actualidad y la belleza de su mensaje, reproduzco algunos fragmentos de su respuesta.

Nosotros gozamos de alegría al sentir estos bosques. El agua cristalina que discurre por los ríos y los arroyos no es solamente agua, sino también la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos nuestras tierras debéis saber que son sagradas y enseñad a vuestros hijos que son sagradas y que cada reflejo fugaz del agua clara de las lagunas narra vivencias y sucesos de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos que sacian nuestra sed. Ellos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras debéis recordar esto y enseñad a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y que, por tanto, hay que tratarlos con dulzura, como se trata a un hermano.

La sola visión de vuestras ciudades tortura los ojos del piel roja. Quizá sea porque somos unos salvajes y no comprendemos. No hay silencio en las ciudades de los blancos. No hay ningún lugar donde escuchar cómo se abren las hojas de los arboles en primavera o el zumbido de los insectos. Quizá sea sólo porque soy un salvaje y no entiendo, pero el ruido de las ciudades únicamente ofende a nuestros oídos. ¿De qué sirve la vida si no podemos escuchar el grito solitario del chotacabras, ni las querellas nocturnas de las ranas al borde de la charca? Soy un piel roja y nada entiendo, pero nosotros amamos el rumor suave del viento, que acaricia la superficie del arroyo, y el olor de la brisa, purificada por la lluvia del medio día o densa por el aroma de los pinos.

Cualquier parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cualquier hoja de pino, cualquier playa, la neblina de los bosques sombríos, el brillante y zumbador insecto, todo es sagrado en la memoria y en la experiencia de mi pueblo. La sabia que corre por el interior de los árboles lleva consigo las memorias del hombre piel roja.

El texto completo puede leerse aquí.

(La foto que encabeza este post es la única conocida del Jefe Seattle. Fue hecha en los años 1860 cuando se acercaba a sus 80 años de edad) Fuente = Wikipedia.
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33 comentarios:

Isabel dijo...

Sigue teniendo la misma frescura el mensaje,está claro que su voz no se apagó con su vida...Bellísimo.Un beso.

Gloria dijo...

Gracias por este regalo. La naturaleza es nuestra mejor maestra y amiga y cada dia nos distanciamos mas de su sabiduria. Bellisimo post, un fuerte abrazo.

Alemamá dijo...

Que bueno tenerte en la blogósfera.
Un beso

Isabel Romana dijo...

Tal parecer�a que llamamos "civilizaci�n" a esa capacidad nuestra destructiva del entorno. Las palabras del jefe indio demuestran una sabidur�a mucho m�s profunda e importante que tantas otras que se escuchan hoy por ah� y que hasta ponen en duda la existencia y los riesgos del cambio clim�tico. Si el hombre se desliga de su medio natural, si deja de sentirse "parte de" esa naturaleza a la que pertenece y de la que depende, �no podemos decir que se ha vuelto completamente loco? Besos, querida amiga.

Tastavins dijo...

Es curioso como el "hombre blanco" ha llegado a pensar que todo se compra y todo se vende, las personas, la tierra... Somos una plaga tozuda. Y tanto que sólo nos daremos cuenta del error cuando comprobemos que el dinero no se come. Cuanta razón.
Salu2!

mentecato dijo...

Gracias por tu visita. Cuando en mi juventud leí esta maravillosa carta, comprendí la belleza de pensar y la sabiduría de muchos habitantes del planeta...

Y aprendí a amar desde la humilde hierba hasta la magnificencia de las altas estrellas.

Un abrazo.

alida dijo...

Sabias respuesta la del jefe indio, Seattle, lastima que sus mensajes se la llevo el viento

Un beso

un árbol dijo...

Sí... a veces lo que llamamos "civilización" se lleva por delante al buen salvaje.

Yo tampoco entiendo el asfalto y el ruido, pero lo necesito. Paradojas.

Hermoso el mensaje, ahora y siempre.
Un beso.

mixtu dijo...

não conhecia...
excelente, ali´s, tive sempre os indios como grandse defensores do medio ambiente, nosotros é que danificámos tudo...
excelente artigo

abrazo europeo, a escribir cartas a los viejos :)

Aniwiki dijo...

He leído en varias ocasiones esta carta del Jefe Seattle, y siempre pienso qué razón tiene. Es a veces difícil encontrar silencio en nuestras vidas, a no ser que nos vayamos al campo donde no esté la presencia de los y estemos desconectados de todo por completo. Me he acordado de esos geniales momentos que he pasado mirando las estrellas sin saber qué hora era, o caminando por bosques y senderos donde no pasaba nadie o los que pasaban tenían el mismo respeto que "los salvajes" como él mismo se hace llamar.
gracias y nos leemos!

abedugu dijo...

Ellos si que sabían vivir en y para la naturaleza. La amaban y la respetaban tomando de ella sólo lo necesario para vivir.
Es una carta bellísima que deberíamos de tener todos como libro de cabecera, quizás así nosotros entendiéramos que también tenemos que amar y respetar la naturaleza.
Te felicito por esta entrada.
Un abrazo

La interrogación dijo...

Pero todo cambió cuando dejamos de considerearnos parte de la naturaleza. Creernos sus dueños no ha hecho más que perjudicarnos.

Besos

Glory dijo...

Que gran verdad. Los autenticos salvajes que no comprenden son los que compran la tierra como si fuera pan, y los que despues, la destruyen por su propio interes.

koffee dijo...

El jefe Seattle estaba en posesión de la verdad. Debo ser salvaje, porque tampoco entiendo ni llegaré a comprender nunca el motivo de que hayamos degradado nuestro entorno hasta tal extremo. Acabamos con la naturaleza y proseguimos con nuestra destrucción... Asquito, oye!.

Gracias por pensar en nosotros, Almena.

Trini dijo...

Un mensaje aplicable al día de hoy y quizá tan obviado en su día como hoy, para muchos lo sería...

Gracias por rescatar este texto maravilloso.

Besos

Tawaki dijo...

Sabias palabras, sin duda, que han caído en el olvido y que haces bien en rescatar. El problema es que todos queremos vivir cómodamente, con un baño cerca, con calefacción en invierno, con un suministro variado y regular de comida, etc.

Creo que habría que intentar aunar la comodidad con el respeto por el medio ambiente. Y, siendo tantos, eso es muy difícil.

Bohemia dijo...

Sólo...gracias por este post, Almena...

Abrazos

Eloísa dijo...

Querida, una lástima que no se nos haya grabado a fuego el que no podemos poseer la Tierra. Nos iría un poquito mejor a todos.
Besazo

Hannah dijo...

En estos momentos en los que la insensatez y la avaricia del ser humano de los países industrializados está calentando el planeta hasta unos límites tan peligrosos, que si seguimos así, llegará un momento en el que no habrá marcha atrás para un cambio climático muy destructivo para la vida en el planeta, las palabras del Jefe Seatle nos llegan certeras y advertidoras como una profecía. ¿Sabremos escucharlas ahora de un modo distinto al que fueron escuchadas cuando se emitieron? ¡Esa es la cuestión!
Un abrazo enorme, almenita.
Hannah

La Dulce Luna dijo...

Dulce Almenita, decía un poeta inglés que "Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto." y...yo añadiría que la naturaleza que nos rodea es nuestra memoria y el futuro de nuestros hijos.

Un dulce besito...,como siempre, para ti ...de mí

Perséfone dijo...

Oh!! que bella esta tu página!!

He regresado de mi retiro.
Y he volado a darte las gracias por tus mensajes, tu espera y tu paciencia.


Mi abrazo.

María Dubón dijo...

Con el respeto por la naturaleza que sentían los nativos americanos, no se habría llegado jamás adonde estamos, a un entorno degradado y a una naturaleza en peligro de extinción.

Un fuerte abrazo, querida Almena

Lady Zurikat dijo...

cambiaste la musica y yo en un condenado ciber, con miles de ruiditos de video juegos no puedo escuchar nada. Maldita PC que se rompio definitivamente ahora.
Grande el Jefe, un geniazo.

Aitor dijo...

Conozco ese texto, debería estudiarse en las escuelas.

Un saludo :)

Jesús dijo...

Cuánta miopía en los políticos, en los responsables sociales, en los icudadanos que nada más entendemos de discursos vanales e interesados. La naturaleza es nuestra madre y su canto nos hece recordar cada día que la agresión que padece nos va a caer sobre nuestra conciencia porque la herencia que debemos legar a nuestros descendientes no es una heencia de dineros de riqueza,. Es la herencia del sentido común de la preservación de la naturaleza tal como a nosotros se nos fué entregada.
Perdona la preorata. Saludos

Franziska dijo...

El Jefe Seattle era un sabio, un filosofo y un poeta. Un ser excepcional, según veo.

He leído todo el texto y me he permitido sacar una copia para mi archivo personal porque me puede servir de inspiración.

El tema es todo un acierto. Es conveniente reflexionar sobre lo que nuestra "incivilizada cultura" está haciendo con la naturaleza. Han tenido que transcurrir 150 años para que empecemos a sentirnos alarmados por los recursos energéticos pero todavía hay quien encuentra lógico que las especies sigan desapareciendo.

Visnja Roje dijo...

muy bueno el post, me gustó mucho,ahi se ve quienes cuidaron la tierra y quienes la hicieron polvo,POr supuesto con la culltura de los indios nosquedamos, ellos cuidaron lo que les dejaron.

Preciosa todavía no tienes hijos, pero hasta el juego mas insignificantes,e speligroso

Beso

Visnja

Chela dijo...

¡Que pena que perdieran la tierra quienes más la amaban y respetaban!

Tu página es bellisima y llena de sensibilidad...

Un abrazo muy fuerte.

Ana R dijo...

Y es que si volteamos la memoria, aún hoy , podriamos aprender y aprehender infinidad de ejemplos sobre el respeto a la naturaleza y toda la riqueza que nos aporta.
Precioso post, Almena.

Un abrazo

celebrador dijo...

Es precioso y el hecho de que sea una simple leyenda urbana, en puridad un montaje hecho en su tiempo, no le quita ni pizca de su encanto

almena dijo...

Hola, Celebrador.
La realidad es que el hecho no es leyenda sino historia. Aunque también es cierto que el texto y su traducción se ha retocado posteriormente, quizá añadiéndole "poesía", pero sin alterar la esencia del verdadero mensaje que se dirigió al Presidente de los EEUU.

Saludos!

Elú dijo...

Sólo gracias...

Cigarra dijo...

Tengo un amigo que siempre cita: "Como dijo el gran Jefe Seattle, 'Hombre blanco, joderlo todo'" No es tan poético, pero resume de un modo facilmente recordable la esencia del asunto.
Una vez leí un artículo que se titulaba "La humanidad: Cancer de la biosfera" y mantenía la tesis de que si un cáncer es un órgano que crece a expensas de los demás hasta destruir al organismo que los contiene a todos, la humanidad es como un cancer que está creciendo vertiginosamente a expensas de los demás organismos vivos, hasta que llegue el momento en que haga imposible la vida para ninguno de los seres que forman/formamos la Biosfera. Hay pocos males que no tengan su origen en la superpoblación, la mala educación o los dos factores combinados. Y no parecemos ser capaces de poner remedio. Nosotros mismos...