Será un KIT-KAT bloguero de otoño.
Volveré en unas semanillas, o puede que en sólo unos días. Ahora mismo no puedo leeros y escribir con la dedicación que me gustaría...
¡Hasta pronto y un abrazo a todos!
26 octubre 2006
24 octubre 2006
En la calle

No quise ni acercarme a echar un vistazo a la "carta" de este restaurante del "viejo Madrid". De lejos, como menú del día, pude ver a grandes letras en la pizarra que adorna la puerta: "Lentejas con mollejas". Deduje que se especializan en menús apropiados para reponer las energías que se gastan en esas "fatigas".
20 octubre 2006
Tenemos hojas de reclamaciones
Y debo decir que funcionan. O casi.
El pasado 1 de septiembre, me sentí objeto de un atropello de mis derechos. Poca cosa. Realmente cosas nimias si lo valoramos en términos económicos. Pero no era en términos monetarios como yo medí en aquel momento el valor de la vulneración de mis derechos.
Se trataba, exactamente, de 1,15€. Pero era tan injusto el motivo por el que me ví obligada a abonarlos, era tan injusta la regulación que me lo imponía, era tan arbitrario el modo en que me hicieron incurrir en esa deuda que, una vez abonados por obligación, ejercité mi derecho a pedir el Libro de Reclamaciones. Y presenté ante el Organismo correspondiente mi queja y los justificantes que la amparaban.
Fechada el 4 de octubre (aunque yo la he recibido el 18) me llega por correo certificado carta de la Empresa denunciada reconociendo legítimas mis razones. Y la carta (con sello por importe de tres euros) viene acompañada de un cheque a mi nombre por valor de 1,15€ que, por supuesto, pienso cobrar.
Se trata, ciertamente, de un importe ridículo, sin valor. El verdadero origen de mi satisfacción está en el texto de la carta. Leer que no me quejaba en vano. Leer que reconocen que me amparaba la razón.
¿Por qué entonces digo al principio de este post que las Hojas de Reclamaciones funcionan "o casi"? El resultado de mi reclamación ha sido la de satisfacer mi interés individual en lo referido a la ridícula lesión económica que sufrí. Pero se reiteran en la legítima existencia de la norma injusta en que ellos se amparan.
Según se explica en este enlace, una Hoja de Reclamaciones nunca deviene en el abono del derecho económico reclamado (que se gestionará por otras vías) sino en la sanción de la empresa infractora por parte del correspondiente Organismo de Consumo. En teoría, yo debería haber recibido una notificación de la Consejería de Consumo, comunicándome su decisión en relación con mi queja.
Y el modo en que ha funcionado en mi caso, ha sido en resumen: "Tenga usted su ridículo importe, que nosotros nos ampararemos en nuestra norma injusta para seguir cobrando a tantos otros como no presentarán reclamación alguna".
Así pues, nada se ha solucionado. Seguirán atracando "a mano armada" en aquel aparcamiento público de Castilla-León.
El pasado 1 de septiembre, me sentí objeto de un atropello de mis derechos. Poca cosa. Realmente cosas nimias si lo valoramos en términos económicos. Pero no era en términos monetarios como yo medí en aquel momento el valor de la vulneración de mis derechos.
Se trataba, exactamente, de 1,15€. Pero era tan injusto el motivo por el que me ví obligada a abonarlos, era tan injusta la regulación que me lo imponía, era tan arbitrario el modo en que me hicieron incurrir en esa deuda que, una vez abonados por obligación, ejercité mi derecho a pedir el Libro de Reclamaciones. Y presenté ante el Organismo correspondiente mi queja y los justificantes que la amparaban.
Fechada el 4 de octubre (aunque yo la he recibido el 18) me llega por correo certificado carta de la Empresa denunciada reconociendo legítimas mis razones. Y la carta (con sello por importe de tres euros) viene acompañada de un cheque a mi nombre por valor de 1,15€ que, por supuesto, pienso cobrar.
Se trata, ciertamente, de un importe ridículo, sin valor. El verdadero origen de mi satisfacción está en el texto de la carta. Leer que no me quejaba en vano. Leer que reconocen que me amparaba la razón.
¿Por qué entonces digo al principio de este post que las Hojas de Reclamaciones funcionan "o casi"? El resultado de mi reclamación ha sido la de satisfacer mi interés individual en lo referido a la ridícula lesión económica que sufrí. Pero se reiteran en la legítima existencia de la norma injusta en que ellos se amparan.
Según se explica en este enlace, una Hoja de Reclamaciones nunca deviene en el abono del derecho económico reclamado (que se gestionará por otras vías) sino en la sanción de la empresa infractora por parte del correspondiente Organismo de Consumo. En teoría, yo debería haber recibido una notificación de la Consejería de Consumo, comunicándome su decisión en relación con mi queja.
Y el modo en que ha funcionado en mi caso, ha sido en resumen: "Tenga usted su ridículo importe, que nosotros nos ampararemos en nuestra norma injusta para seguir cobrando a tantos otros como no presentarán reclamación alguna".
Así pues, nada se ha solucionado. Seguirán atracando "a mano armada" en aquel aparcamiento público de Castilla-León.
19 octubre 2006
Como cabras
¿Qué tendrán las cabras para que las tildemos de locas?"Estar como una cabra" es ya el no va más de los niveles de locura de aquél a quien se le aplica el dicho.
Claro, que, dependiendo del tono con que se pronuncia, estarlo (como una cabra) podría modificar el significado desde lo más despectivo hasta el mejor de los piropos. Eso sí, aplicado a uno mismo, suele ser casi siempre autocomplaciente, encantados de nuestra locura como una maravillosa forma de vivir la vida.
El carácter de la cabra, nos ayuda incluso a declarar nuestro amor. Ej.: "Con locura, como una cabra estoy de loco/a por fulanito/a". Que sí, que ellas llevan años ayudándonos incluso a podernos explicar cuando ya no encontramos palabras para decir lo cuantísimo que queremos a alguien.
En cualquier caso, no suele quedar muy alto que digamos el prestigio de la cabra. No, no, no. Y eso es porque no sabíamos (ahora ya sí) que llevan 10.500 años (tantos!?) sin separarse de nosotros, proporcionando leche, carne, fibra, pieles, abono y compañía a los humanos desde que surgieron las sociedades agrícolas. Acaba de descubrirlo un estudio científico y lo cuentan aquí.
Palabra de almena Capricornio.

Claro, que, dependiendo del tono con que se pronuncia, estarlo (como una cabra) podría modificar el significado desde lo más despectivo hasta el mejor de los piropos. Eso sí, aplicado a uno mismo, suele ser casi siempre autocomplaciente, encantados de nuestra locura como una maravillosa forma de vivir la vida.
El carácter de la cabra, nos ayuda incluso a declarar nuestro amor. Ej.: "Con locura, como una cabra estoy de loco/a por fulanito/a". Que sí, que ellas llevan años ayudándonos incluso a podernos explicar cuando ya no encontramos palabras para decir lo cuantísimo que queremos a alguien.
En cualquier caso, no suele quedar muy alto que digamos el prestigio de la cabra. No, no, no. Y eso es porque no sabíamos (ahora ya sí) que llevan 10.500 años (tantos!?) sin separarse de nosotros, proporcionando leche, carne, fibra, pieles, abono y compañía a los humanos desde que surgieron las sociedades agrícolas. Acaba de descubrirlo un estudio científico y lo cuentan aquí.
Palabra de almena Capricornio.
15 octubre 2006
09 octubre 2006
De poetas

Me gusta seguirles el rastro. Esta vez me he topado con el de Miguel Ramos Carrión, poeta que da nombre a una de las calles de la ciudad de Zamora.
Comedias y zarzuelas fueron su especialización (Agua, azucarillos y aguardiente, p.e.)
En cuanto a poemas, no he encontrado más que éste. Narra los amores imposibles entre "un seminarista que va de paseo" y "una salmantina de rubios cabellos".
Comedias y zarzuelas fueron su especialización (Agua, azucarillos y aguardiente, p.e.)
En cuanto a poemas, no he encontrado más que éste. Narra los amores imposibles entre "un seminarista que va de paseo" y "una salmantina de rubios cabellos".
El seminarista de los ojos negros
I
Desde la ventana de un casucho viejo
abierta en verano, cerrada en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro,
que la beca roja que ciñe su cuello
y que por la espalda casi roza el suelo.
II
Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo,
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
El sólo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello,
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y siempre que pasa le deja el recuerdo
de aquella mirada de sus ojos negros.
Por extenso, para no cansar, únicamente este fragmento. Pero... ¿vencerá el amor o lo hará la sotana? Se admiten apuestas antes de leer en esta página el poema completo si alguien se queda con la intriga del final de la historia.
03 octubre 2006
El espejo
02 octubre 2006
A mi manera
"A mi manera", así nomina María Dubón, escritora aragonesa, a uno de sus magníficos blogs. Ella es capaz de suscitar el interés ya desde la propia lectura de su perfil, en el que declara:
A ti, desocupado lector. Imposible decírtelo mejor que Cervantes en el prólogo de la primera parte del Quijote: “Sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y el más discreto que pudiera imaginarse”. Pero, pues “cada cosa engendra su semejante”, “el estéril y mal cultivado ingenio mío” difícilmente engendrará una obra maestra. Eso sí, he puesto a trabajar a pleno rendimiento todos mis cinco sentidos para que tú, desocupado lector (pues si estuvieras atareado no podrías leer), ya que me has hecho el favor de elegir éste entre millares de blogs a tu alcance, no te sientas defraudado y aprendas algo, al par que diviertes el pensamiento, oxigenas el espíritu, pones en fuga a la melancolía, excitas (moderadamente) la imaginación, ejercitas los músculos de la sonrisa y alegras el ánima, todo lo cual dicen que alarga la vida (o al menos, ayuda a soportarla).
Esta "desocupada lectora" es asidua a sus posts, aficionada a sus reflexiones, a sus puntos de vista y a sus documentados artículos sobre múltiples aspectos. Le he confesado que mi ignorancia sería excesivamente osada si me atreviera a comentarlos todos, por lo que, en algunas ocasiones, paso por su casa y vuelvo a salir, silenciosa como la Pantera Rosa, pero con un nuevo bagaje de conocimientos.
Pero, hace tan sólo unos días, la sorpresa y la emoción se discutían en mí su puesto preferente cuando, al llegar a su blog, leí el post que publicaba con el título "Cosas Nimias"
Por su contenido -disfrutador de todo, de cada gran cosa pequeña- cuya lectura contagia. Y por su dedicatoria final, me apetecía muchísimo volver a decirle ¡GRACIAS!
A ti, desocupado lector. Imposible decírtelo mejor que Cervantes en el prólogo de la primera parte del Quijote: “Sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y el más discreto que pudiera imaginarse”. Pero, pues “cada cosa engendra su semejante”, “el estéril y mal cultivado ingenio mío” difícilmente engendrará una obra maestra. Eso sí, he puesto a trabajar a pleno rendimiento todos mis cinco sentidos para que tú, desocupado lector (pues si estuvieras atareado no podrías leer), ya que me has hecho el favor de elegir éste entre millares de blogs a tu alcance, no te sientas defraudado y aprendas algo, al par que diviertes el pensamiento, oxigenas el espíritu, pones en fuga a la melancolía, excitas (moderadamente) la imaginación, ejercitas los músculos de la sonrisa y alegras el ánima, todo lo cual dicen que alarga la vida (o al menos, ayuda a soportarla).
Esta "desocupada lectora" es asidua a sus posts, aficionada a sus reflexiones, a sus puntos de vista y a sus documentados artículos sobre múltiples aspectos. Le he confesado que mi ignorancia sería excesivamente osada si me atreviera a comentarlos todos, por lo que, en algunas ocasiones, paso por su casa y vuelvo a salir, silenciosa como la Pantera Rosa, pero con un nuevo bagaje de conocimientos.
Pero, hace tan sólo unos días, la sorpresa y la emoción se discutían en mí su puesto preferente cuando, al llegar a su blog, leí el post que publicaba con el título "Cosas Nimias"
Por su contenido -disfrutador de todo, de cada gran cosa pequeña- cuya lectura contagia. Y por su dedicatoria final, me apetecía muchísimo volver a decirle ¡GRACIAS!
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