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02 mayo 2011

Puedo volar

Vuelo.
En sueños vuelo.

En un batir de alas elevarse

y tomar de las cosas lejana perspectiva
mientras conservo en mi mirada todas.

Y me uno a la bandada de pardales

que vuela en mi trayecto,
y escucho sus consejos
sobre vuelos rasantes
y el modo de evitar a las rapaces
-es ubicuo el peligro-

Planear, subir, bajar, tomar impulso,

remontar una nube descuidada.
Y allá abajo,
a lo lejos,
inofensivo ya,
el dragón que me estaba persiguiendo.

Pero esto es sólo un sueño...

21 abril 2011

Divino Leño

¿Quién lo salvó de ser hogar
y de ser brasa,
de ser lecho,
o soporte de humanos abandonos?

Es la sexta su hora;
se yergue en vertical
soportando el peso de mi culpa.

Padre, perdónalos, no saben lo que hacen

Leño Divino
de sublime misión y tan amarga,
desgarrado dolor,
a Ti clavado el entregado Amante.

Tiene sueño de siglos
la mañana,
de glorias y de olvidos,
de tinieblas
y repentina luz.

Divino Leño de perpetua llama,
salvado por amor,
Sobre TI expira El Hombre
y nos redime El Dios.

(Publicado en el libro colectivo "Poetas a la Vera de la Cruz" -Salamanca-2006 - V Centenario de la fundación de la Cofradía de la Vera Cruz de Salamanca)


Semana Santa -Banda De Zamora - Marcha Funebre de Thalberg


20 marzo 2011

Colores de Guadarrama

Acecha la primavera.
Los sentidos todos lo advertían ayer en la Sierra de Guadarrama.

Felices, los gorriones sobrevolaban en alegres piruetas, sobre un fondo azul, limpísimo.

Una brisa, suave y agradecida, se aromaba de un perfume ignorado en mi asfalto cotidiano.

Y, preñados de vida nueva, los almendros no podían sino vestirse de gala.







Seda rosa de fiesta para sus brotes nuevos.
Fiesta grande para la mirada.











Y un sol provocador, que invitaba a salir a respirarlo.

Ella lo tomaba sin miedo a mi cámara.

Ni a mi bota.



Los colores de Guadarrama han hablado a Pilar en forma de haikus:

Lo más nímio
se viste de gala
llegó la primavera.

Un mirlo vuela.
La rama de almendro
es una acuarela.
¡Gracias!

25 febrero 2011

Ah!

Arriba,
alhelíes alegres, ardientes amapolas.

Abajo,
almas al aire,
abiertas, apenadas, arrasadas al alba.

Acariciantes alas alzan al alma ansiosa,
alborozadas aletean,
acuden animosas a la altura
asiéndose acuciantes al añil.


Alborea,
acaso aquí acabaran aquellas amarguras,
acaso aparecieras,
acaso aquí, ahora, al amor abrazaras.

Algo acaba,
algo aparece, asoma.

Algo al amor aboca.





a modo de agradecimiento a mi admirada amiga "a", aminúsculA excelente ilustradora gráfica, a cuya generosidad deben mis libros el adorno de este precioso ex-libris.








01 febrero 2011

Samurah

Despierta somnolienta
–“somnolenta”-
la vieja Semuret.

Aún las diez no son dadas.
y el silencio se enreda en estos muros,
y el empedrado calla.

Enemiga mortal de los silencios,
y a resguardo en su alto campanario,
una campana osada
se atreve a resonar.

La cigüeña la escucha, indiferente,
y comienza su día
en románicas piedras asentada.
Allá arriba, su nido
comparte espacio y tiempo
con la piedra hecha historia,
con la firma indeleble del cantero.

Se están recomponiendo
las calles,
las plazuelas,
las tiendas centenarias,
-“abrimos a las diez”-

y en esa espera,
en el silencio roto sólo por la campana,
Samurah es más vaccea,
más celta, más romana,
más medieval,
más nuevamente vieja.

Doña Urraca,
Bellido,
o el mismo Arias Gonzalo,
podrían aparecer al doblar una esquina
.

22 enero 2011

El eco de la piedra



Reverbera en el espacio

el eco de mi voz
y en el tiempo inasible el eco de la piedra.


Tiempo y espacio.
Sonido y signo





La marca del cantero, cual herida silente,

entona pétreos cantos,
evoca manos firmes y rugosas,
cúpulas de equilibrio milagroso,

monstruos y canecillos,
futuro y medioevo.

Sin pudor,
en la piedra se entremezclan
las loas a lo Alto
y el erótico enigma.


Un monstruo alado

de maligna sonrisa,
ha desasosegado mi mirada.


El eco de mi voz se ha diluido.
Pétreo y seguro,
tan sólo el la piedra
del románico templo permanece.

Imágenes:
1 - Zamora - Iglesia de Santa María la Nueva
2 - Frómista - Iglesia de San Martin

22 marzo 2010

Amor calizo

Mi amiga María, geólogo, me había dicho que entre ellos, entre los geólogos, no terminaban de ponerse de acuerdo. Unos aseguraban que se trataba de dos montículos pétreos tan próximos, que parecían prácticamente adheridos entre sí. Y otros eran de la opinión de que se trataba de un solo promontorio de piedra que, en épocas remotísimas que yo no sé situar, se habría resquebrajado. Eso explicaría la perfecta conjunción de oquedades y protuberancias, de entrantes y salientes, que encajaban a la perfección entre ambos lados del desfiladero de La Yecla.

Cuando yo vi el desfiladero por primera vez, cuando tuve la oportunidad de recorrer sus intrincadas entrañas con el agua abajo, rugiendo en su marcha, yo no pude pensar en las teorías de los geólogos.

Yo vi a dos amantes eternamente juntos a orillas del río Arlanza. Yo pude ver cómo su amor era perfecto. Vi que permanecía a través de los siglos. Que volverse piedra caliza era la más asegurada forma de que viento y agua fueran en el tiempo conformando al unísono sus conjuntadas anatomías así, cerquísima. Vi de qué maravillosa recíproca manera cada uno llenaba con sus protuberancias las oquedades del otro. Oí cómo sonaba aquella balada que, en clave de sol, le cantaba a sus pies el agua entusiasta y saltarina, fría y purísima. Respiré su mismo aire frío de Castilla en una mañana de marzo, y mis sentidos se llenaron del perfume que la incipiente primavera traía a los amantes.

14 marzo 2010

Despertar urbano

Por la ventana abierta
se cuela, refrescante, el olor a mañana.

Aún el sol se ocupa
en la diaria tarea de despertarse,
y ya la calle
se está llenando de afanes cotidianos.

Miro de nuevo.
Una sirena
de canto apresurado y apremiante
asusta con sus prisas a un conductor dormido.

Qué resignado, a tan tempranas horas,
parece cada hombre.

Qué resignado gesto en cada uno.

13 febrero 2009

Hormigas


A menudo
se me antoja que tú y yo
somos de alguien hormigas ignorantes
expuestas al azar indiferente
de su mortal pisada.

Y que son estas calles que transito
enormes vericuetos,
cauces de asfalto
para una enorme procesión de hormigas
afanosas y ausentes
que ilusionan ser libres.

Pequeñez ignorante y orgullosa,
presa de su hormiguero.
.

12 noviembre 2008

Deslumbramiento


Ignorada la luz
¿de qué le servirá al ojo abierto?
Un turbio tegumento
pareciera cubrir a la retina ansiosa
y es acto nulo el acto de mirar.
Ostentosa y eterna,
segura y sin temores,
se exhibe la verdad.
Segura está de no ser descubierta.
...


Safe Creative #0811171599022

.

03 octubre 2008

Mirar atrás


Al principio,
temí ser castigada cual la mujer de Lot
y sostuve al frente mi mirada.

Supe, después,
que mirar hacia atrás se llamaba “experiencia”
y que debía saber utilizarla al paso.

Hoy sé
que nada ocurre,
que mi piel
seguirá siendo piel, y no salina,
si un día me detengo y, terca mi memoria,
me devuelve a otros tiempos
a otras horas,
a otros cauces por los que discurría.

Y sé también
-eso es lo malo-
que para nada sirve la llamada “experiencia”.
Y que puedo volver
y vuelvo y vuelvo
-¡qué renovada terquedad la mía!-
con el mismo entusiasmo
a errar del mismo modo.

.

09 junio 2008

Picar y re-picar (divertimento)

Volver y revolver en las ideas,
sumir y resumir el pensamiento,
tirar y retirar el desaliento,
saltar y resaltar en las mareas.

Capacitar la mente mientras creas
y recapacitar, tomar aliento,
calar y recalar, ser brisa y viento,
parar y reparar sin más peleas.

Batir y rebatir si es necesario,
mediar y remediar cada penuria,
tener y retener sin avaricia,

citar y recitar mi abecedario,
pugnar y repugnar de cada injuria,
clamar y reclamar una caricia.
.

15 enero 2007

Soltar



También los árboles de mi calle, se resisten este invierno a soltar sus viejas hojas secas...

13 enero 2007

Escuchándose

En el silencio de la noche, se sobresaltó escuchando el rítmico sonido de sus pisadas en la calle solitaria.
Tan absorto en ellas, estuvo a punto de no advertir aquellas otras que se apresuraban hasta alcanzarle, ponerse a su altura, y acompasar a las suyas su ritmo.

03 octubre 2006

El espejo


En su reflejo, la calle desierta y nublado el cielo.
Pero él mira hacia atrás.
Es azul el cielo que yo miro.

17 agosto 2006

Herrada por errar

Hoy sólo unos ripios. Me divierte jugar con las palabras. Y éste es un juego de palabras, un "guiño", que dediqué a una amiga que (en lo referido a la palabra) "no me pasa ni una", no me permite un sólo "yerro".


Si por errar dos veces, me has herrado
y cuando nunca yerro no reparas,
cuando yerro tu hierro me hace herrada
mas por no errar nunca me has liberado.

Herrada ya estaré mientras tu hierro
permanezca marcando mi “erradura”,
suave me hierras, mas con mano dura,
sin dejarme pasar un solo yerro.

Más que errada me reconozco herrada,
más que el yerro me duele la herradura.
Y no yerro si me reencarno en mula
como ella soy, lo sé, ya nací herrada.

25 julio 2006

Nebulosa

Qué difusa la tarde va restando minutos.

Qué difuso horizonte
de líneas imprecisas
abona esta quietud.

Qué ausencia de motivos esta tarde me aturde.

Inamovible,
indiferente y quieta tras mi bruma,
en este contraluz,
afanes y deseos se yerguen,
se alinean,
mutan,
se desvanecen.

Y un extraño brebaje
-laxitud y tumulto-
con avidez el alma paladea.

08 julio 2006

Lo agridulce ( y II )

Añosas, las acacias de mi calle,
ven brotes verdes que nacen de sus poros.
Quizás es un presagio.
Quizá me gritan:
“la palabra enmaraña el sentido de la cosa”.
Y es el silencio
el que hoy se ha preñado de elocuencia
para exclamarlo todo.

Y atiendo a la palabra de la acacia
y lleno de elocuencia mi silencio
y de retoños verdes estos poros desiertos
de mi piel.

Y reverdezco toda en brotes nuevos.
Me callo y reverdezco.


La palabra que endulza
no es ola buscando acantilado
en que romperse.
Busca arena de playa
y en ella empapa y se filtra y se confunde.

Despertar no es la clave.
Olvidar no es la clave.
Ni desamar, des-amar, des-armar.

Ni el anhelado “dos”,
ni el amargor del “tres”,
ni re-cordar
–cordar de nuevo-
Toda la vida huyendo de los tópicos y...
No, la clave no existe.
La victoria me ha sido regalada
y bebo del milagro.

Y gusto su sabor.
Y bebo y me lo creo.

05 julio 2006

Lo agridulce ( fragmento I )

recién nacido el Ebro, salta y se remansaHe vuelto a descubrir
el aroma del lilo en mi ventana,
signos antiguos
escritos en las hojas de la higuera,
y una piel de lagarto que alguien -al fin-
dejó olvidada en el banco de algún parque.
Procesiones de hormigas en el patio
-sin p r i s a s ni estandarte-
vuelven de las tareas de la cosecha.
Grillos, grullas, grosellas,
y garabatos grana.
Quizá un koan
al que debo hallar respuesta.

Hoy cuando he despertado
me encontré una sonrisa
que esperaba
por mí.
Y le gustó a mis labios.
Se han vestido
con ella.
Llevaban ya semanas desnudos de sonrisas.
--------------------------------------------
(Continuo el fragmento a sugerencia de jubilado)
Y es menos acre el agridulce
y es menos lenta la mañana
y es menos nítido el recuerdo
y es menos nudo el nudo que oprimía.

Menos es más.¿También koan? ¿o simple paradoja?


06 marzo 2006

Cada vida

Ayer, aún ponían una nota natural y bellísima sobre aquella mesita. Se alzaban (aunque ya con esfuerzo), ofreciendo generosamente a nuestros ojos todo lo que poseían: su colorida belleza. Y lo hacían con la generosidad del que sabe que con ello está cumpliendo con su misión en la vida.
La suya, su misión, era esa: ofrecer belleza para ser disfrutada. ¡Y con qué generosa y total entrega la llevaban a cabo!
No sé si ellas podían sentir el disfrute que proporcionaban
No sé si ellas podían sentir que en tal empeño estaban terminando con su vida. Al día siguiente, exhaustas ya, doblaban hacia abajo sus pétalos aún esforzados en tersura.

Y ella las sacó delicadamente del jarrón. Las tomó en sus manos con cuidado y la vi salir al jardín. Se dirigió hacia la caseta donde reposaban las herramientas y eligió un pequeño azadón. La seguí.
¿Qué vas a hacer? –pregunté-
Devolverlas a su origen –me dijo-.

Me entregó las dos flores mientras allá, en un tranquilo extremo del jardín, cavaba un pequeño hoyo. Y me indicó que pusiera en él las flores.
Yo, que las admiro y las disfruto mientras son bellas, sé que las habría puesto en la bolsa de la basura.
Y en ese momento me avergoncé internamente.
Y en ese momento, “algo” me hizo sentir que, aquellas flores muertas que tenía en mis manos, eran los restos de una vida que se entregó desinteresadamente en la tarea de proporcionarme placer.
Y las deposité con inmenso respeto en el pequeño hoyo.
Mientras yo pensaba en todo esto, ella las cubría con la tierra de la que vinieron.