En la noche del 12 de Febrero de 2005, el Edificio Winsor de Madrid ardía. Dos días más tarde, aún desprendía humo su esqueleto. Afortunadamente no hubo víctimas, pero no fue sólo humo lo que durante aquellos días desprendía el incidente. Las hipótesis que se barajaron fueron desde un descuido hasta intereses de tipo económico.Han pasado tres años. La fisonomía de la zona ha cambiado. La silueta del Winsor fue poco a poco desapareciendo del horizonte de la zona de Azca.
Hoy, un trampantojo rodea el hueco -aún vacío- que dejó el coloso.

