29 febrero 2008
18 febrero 2008
No es cualquier cosa... ponerle un nombre

El nombre de los gatos
El nombre de los gatos es una cuestión delicada,
no es tan sólo uno de esos juegos para un día
feriado;
ustedes pensarán que estoy loco como un
sombrerero*
cuando afirmo: un gato debe tener
TRES NOMBRES DISTINTOS.
Primero, está el nombre que la familia emplea
a diario,
como Pedro, Augusto, Alonso, Jaime,
como Víctor o Jonás, Jorge o Bill Baily,
todos ellos sensatos nombres cotidianos.
Si suponéis que suenan mejor, existen nombres
más fantasiosos,
algunos para los caballeros, otros para las damas,
como Platón, Admeto, Electra, Deméter,
sensatos nombres cotidianos también estos.
Pero yo sostengo que un gato debe tener un
nombre exclusivamente de él,
un nombre especial y más digno,
de otro modo, ¿cómo podría mantener erguida su
cola,
o alardear de sus bigotes, o alimentar su orgullo?
Nombres de esa clase yo puedo sugerirles muchos
Mankustrap, Quaxo, o Coricopat,
Bombalurina, o bien Jellylorum,
nombres que nunca pertenecen a más de un gato.
Pero además de esos nombres todavía queda otro,
el nombre que jamás lograremos adivinar,
el nombre que ninguna búsqueda humana puede
descubrir
pero que EL GATO CONOCE, aunque nunca
habrá de confesarlo.
Cuando sorprendan a un gato en intensa meditación,
la causa, les advierto, es siempre la misma:
su mente está entregada a la contemplación
del pensamiento, del pensamiento, del pensamiento
de su nombre,
su inefable, efable,
efinefable,
profundo e inescrutable Nombre único.
no es tan sólo uno de esos juegos para un día
feriado;
ustedes pensarán que estoy loco como un
sombrerero*
cuando afirmo: un gato debe tener
TRES NOMBRES DISTINTOS.
Primero, está el nombre que la familia emplea
a diario,
como Pedro, Augusto, Alonso, Jaime,
como Víctor o Jonás, Jorge o Bill Baily,
todos ellos sensatos nombres cotidianos.
Si suponéis que suenan mejor, existen nombres
más fantasiosos,
algunos para los caballeros, otros para las damas,
como Platón, Admeto, Electra, Deméter,
sensatos nombres cotidianos también estos.
Pero yo sostengo que un gato debe tener un
nombre exclusivamente de él,
un nombre especial y más digno,
de otro modo, ¿cómo podría mantener erguida su
cola,
o alardear de sus bigotes, o alimentar su orgullo?
Nombres de esa clase yo puedo sugerirles muchos
Mankustrap, Quaxo, o Coricopat,
Bombalurina, o bien Jellylorum,
nombres que nunca pertenecen a más de un gato.
Pero además de esos nombres todavía queda otro,
el nombre que jamás lograremos adivinar,
el nombre que ninguna búsqueda humana puede
descubrir
pero que EL GATO CONOCE, aunque nunca
habrá de confesarlo.
Cuando sorprendan a un gato en intensa meditación,
la causa, les advierto, es siempre la misma:
su mente está entregada a la contemplación
del pensamiento, del pensamiento, del pensamiento
de su nombre,
su inefable, efable,
efinefable,
profundo e inescrutable Nombre único.
* Alude al Sombrerero Loco, de Lewis Carroll.
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11 febrero 2008
04 febrero 2008
Se buscan...
... peluqueros de perros, enterradores, pastores, bodegueros...No, no se trata de una empresa "multiservicios" que busca personal, sino del "Catálogo de ocupaciones de difícil cobertura" que cada tres meses elabora el Servicio Público de Empleo Estatal.
Parece que nadie siente que la vocación de su vida sea la de pastorear ovejas o la del estilismo canino.
Me preocupa especialmente la falta de demanda del puesto de enterrador aunque, un amigo mío me asegura que lo realmente alarmante es que nos quedemos sin bodegueros y que qué será de nosotros si se extingue el Vega Sicilia. (O el Cermeño, pienso yo, que tengo un paladar menos sibarita o una "Declaración de la Renta" más sencilla)
Parece que también estamos escasos de "bailarín de salas de fiesta". Mira, eso ya me preocupa un poco menos, aunque comprenderé a quien lo lamente, que para gustos se han hecho las aficiones.
Aquí la noticia
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