25 abril 2008

Callejeando

Sigo deambulando por el Madrid de los Austrias. La calle Mayor depara numerosos hallazgos de otros tiempos, como éste de su número 59.

Se trata de la farmacia más antigua de Madrid. Fue fundada en 1576 (aunque las noticias que se tienen aseguran que, antes de esa fecha, el establecimiento ya se dedicaba a la alquimia) y proveía a la Reina Isabel de Farnesio.

...donde según se dice, Isabel de Farnesio adquiría sus remedios, en vez de hacerlo en la Farmacia Real del Palacio, ya que temía que su hijastro Fernando VI, la envenenara. La decoración es de 1914, y en el interior se conservan más de 300 tarros de cerámica y cristal de los siglos XVI y XVII. (Simón Baskett – "Madrid" Ediciones B)

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15 abril 2008

No se preocupe, señorita...

Se cuenta que el filósofo Ludwig Wittgenstein esperaba el tren en la estación de Cambridge junto a una colega.

Iniciaron una interesante discusión y, tan enfrascados estaban en ella, que no se dieron cuenta de la salida del tren.

Corrieron tratando de alcanzarlo. Wittgenstein consiguió subirse al tren pero la mujer no lo alcanzó.

Jadeante y con aire preocupado escuchó a un mozo que le dijo: "No se preocupe señorita, dentro de diez minutos sale otro".

Ella respondió: "Ese no es el problema; él vino a despedirme".
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07 abril 2008

Vivir en la estrechez

El "padre de Segismundo" vivió y murió en la estrechez. Literalmente. Si alguien pasea por la calle Mayor de Madrid, podrá constatarlo.

Allí, en la más estrecha de las casas que la flanquean, tan estrecha que su fachada tiene tan sólo el ancho de una ventana, vivió y murió nuestro dramaturgo.

Se trata del número 61 de la calle, y es -dicen- la casa más estrecha del Madrid de los Austrias.

La foto habla por sí sola; si nos fijamos un poquito, veremos que fue un milagro que no tuvieran que poner en la fachada de al lado la placa que lo recuerda.
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