30 enero 2009

Media baguette


He tenido que pellizcarme dos veces para asegurarme de que no estaba dormida e inmersa en un absurdo sueño.
He tenido que mirar mi calendario para constatar que hoy es 30 de enero y no 28 de diciembre.

Y es que, tal como están las cosas, leer que un mendigo se enfrenta a una pena de 18 meses de cárcel por robar una barra de pan, supera con creces esta mi capacidad de asombro. ¿Vivo en un mundo que ha perdido el juicio o lo habré perdido yo?

No ignoramos que existen delitos de envergadura que se mueren de burocracia judicial y hasta prescriben sin haber sido juzgados. Conocemos sentencias que nos hacen sonrojar por lo... digamos que pintorescas (dicho sea con todo respeto para las decisiones de La Justicia) pero, en sólo cuatro meses ¡qué extraordinaria rapidez! se ha juzgado el caso de un mendigo que forcejeó con la dependienta de una panadería, tirando cada uno de un extremo de aquella baguette en discordia.

Con violencia. "Robo con violencia", que la sujetó por la solapa mientras forcejeaban. Tanto, que la barra se partió en dos mitades. Sí, sólo huyó con la mitad de una barra de pan.


(Aquí la noticia completa)

No sé... en lugar de enviarlo 18 meses a la carcel ¿no habría sido más justo reconvenirle por su acción y llenarle su mitad de pan con unas lonchas de Cantimpalos?
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21 enero 2009

La palabra que nunca existió

Si consulto el DRAE en cualquiera sus ediciones comprendidas entre 1720 y 1984, me encontraré con esta definición:

AMARRAZÓN. s. f. Término náutico. Las cuerdas, cables y gúmenas con que se atan, afirman y asseguran las embarcaciones en los Puertos. Lat. Funes. Rudentes. CERV.Quix. tom. 1, cap. 46. Y cortar la amarrazón con que este barco está atado.


Y es ya a partir de la edición de 1992 cuando esta palabra es eliminada del DRAE. Y es que se trata de una de las palabras denominadas "fantasma".

La forma en que estas palabras llegan por error al DRAE es muy diversa, pero concretamente ésta, tiene una curiosa sucesión de errores que la llevaron a ser incluída en él.

El "Diccionario de Autoridades" se basó en la segunda parte de El Quijote en su capítulo 29 que nos relata la aventura de "el barco encantado". En él, se produce esta conversación entre Don Quijote y Sancho:

-Ya están atados -replicó Sancho-. ¿Qué hemos de hazer aora?

- ¿Qué? -respondió don Quijote-. Santiguarnos y levar ferro; quiero dezir, embarcarnos y cortar la amarra con que este barco está atado.

En la edición de 1655, un error tipográfico la hizo aparecer como:

y cortar la amarraçon que este barco está atado.

y así continuó hasta que, en 1723 y coincidiendo con la eliminación de la tipografía "ç" por parte de la Academia, la hizo figurar como:

y cortar la amarrazon con que este barco está atado.

y ¡voilà! ya tenemos nuestra palabra intrusa incluída nada menos que en 20 ediciones (desde 1780 hasta 1984) del diccionario común, hasta que en 1984 la Academia detecta el error y elimina a nuestro protagonista vocablo ya desde la edición de 1992.

En Cervantesvirtual puedes informarte con todo detalle.

Y ahora, la versión lúdico-poética de Kike Sabaté:

Si analizas el concepto
de la palabra en sustancia
de mar expele fragancia:
quizá la coló un inepto
y de ella hizo precepto.
Porta sentido y razón
y parte del corazón,
el verbo amar, se contiene,
que a todos ata y conviene.
Hace falta amarrazón.

Gracias, Kike
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15 enero 2009

Perros... SI

(Visto en un jardin privado)

"PROHIBIDO PERROS, NO" o sea, "SE ADMITEN PERROS" ¿no os parece?
Se pasaron en la prohibición...
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09 enero 2009

Haiku

Miro extasiada
el sereno silencio
del caer de la nieve.

Amo el sonido
de la nieve al caer
sobre la nieve.

(Iulius)

De nieve y amanecer

viste el cielo cada rama,
estrellas frías de olvido:
suspiros de porcelana.
(Kike Sabaté)
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04 enero 2009

No sólo los Magos

No sólo los Magos son portadores de ilusiones infantiles. Hacia los 8 ó 9 años, la pérdida de un diente de leche , colocado bajo la almohada mientras se duerme, hace venir al Ratoncito Pérez, que lo cambia por un regalo. Se me ocurre que todos podemos recordarlo, ya que la pérdida de un diente suponía todo un acontecimiento.

Este personaje de sueños infantiles tiene su historia:
A finales del Siglo XIX, teniendo 8 años el futuro Rey Alfonso XIII, se le cayó su primer diente. Doña María Cristina pidió al
Padre Coloma, muy querido en Palacio, que con tal motivo escribiera un cuento para su hijo.




Y así nació la historia del ratoncito, al que el Padre Coloma situó viviendo en una caja de galletas de la antigua Confitería Prast en el número 8 de la Calle Arenal de Madrid.

Y me sorprendió encontrar que, en tal lugar, el Ayuntamiento de Madrid ha colocado la placa que lo recuerda y que me encantó fotografiar.

En este enlace, los Amigos del Foro Cultural de Madrid cuentan con todo detalle el origen de esta historia.

Y es que, cualquier motivo es un buen motivo si consigue que ilusión e imaginación estén siempre vivas en el corazón de un niño.
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