27 enero 2010

El nombre importa

Llamarla "vaca" no le estimula. A la hora de producir el lácteo elemento, tener su propio nombre le importa. Es vaca, pero no insensible.

Según Catherine Douglas, investigadora de la Universidad de Newcastle, “igual que las personas respondemos mejor al contacto físico, las vacas se sienten más felices y relajadas si se les presta atención una a una”

Y claro, dan más leche. De la buena, además.

Granjeros del mundo ¿algún método más barato para incrementar la producción?

Si no se le ocurre otro, aquí le informan sobre éste.

22 enero 2010

De nuevo callejeando

No se me ocurre mejor forma de recomenzar que volver a las calles de Madrid. No puedo remediarlo, me atraen estas placas de sus calles y mi cámara está pronta a recogerlas.

Estas Navidades estuve deambulando por el mercadillo Navideño de la Plaza Myor y alrededores y ese paseo me proporcionó unas cuantas para la colección.

La de hoy, haciendo referencia a un gremio, nos retrotrae a épocas de Don Juan II, cuando el gremio de bordadores se instaló allí.

Entonces, este gremio era muy rico. Téngase en cuenta el lujo que ostentaban los trajes de la corte.

Una anécdota histórica: Santa Teresa de Jesús estuvo en sus talleres para que le bordasen el traje para una imágen de San José que llevaba para una de sus fundaciones. Parece que el taller de bordadores no quiso cobrarle nada por el trabajo realizado, por lo que la santa, tras darles las gracias, les dijo: "no toma oro quien da oro".

Resaltar que debo esta información al libro "Las Calles de Madrid", obra de Pedro de Répide.

21 enero 2010

Demasiado tiempo...

Lo sé. Demasiado tiempo hibernando en mi "osera".

Tengo entendido que ocurre a casi todos los blogs. Que se comportan a modo de "campana de Gauss" que desciende con el mismo ritmo con que ascienden cuando comienzan.

Quizá el secreto esté en "bloguear" sin pausa pero también sin prisas.

Lo cierto es que, en medio de estas "paradas técnicas", yo al menos siento una especie de alivio por la ausencia de la tarea y a la vez con frecuencia el deseo de compartir aquí las "cosas nimias" con que me tropiezo. Y el deseo de retomar esta relación virtual en que se convierte el leer lo que escribís y comentarlo.

En fin, sirva este preámbulo a modo de saludo a todos cuantos visito y me visitáis, y a todos cuantos por accidente lleguéis hasta aquí.

Y sirva también como declaración de intenciones de comenzar, poco a poco, a visitaros, leeros y comentaros y agradeceros a todos esos estupendos comentarios que habéis tenido la paciencia de dejar aquí en mi ausencia.

Gracias. Y otra vez gracias.

PD. He querido comenzar esta nueva etapa con el estímulo de un "revocado de fachada", ya véis...