26 febrero 2010

Ciencia vs. Poesía

Parece que el físico Robert Oppenheimer era, además, aficionado a escribir poesía. Su colega británico, Paul Dirac no podía comprender que un mismo individuo participara de ambas actividades. Y se cuenta que en cierta ocasión se lo manifestó así a Oppenheimer:

¿Cómo puedes conciliar ambos intereses? no parece posible, ya que el científico escribe sobre cosas que nadie conoce con palabras que todo el mundo entiende. El poeta, en cambio, escribe sobre cosas que todo el mundo conoce con palabras que nadie entiende.

20 febrero 2010

Las palabras

Quizás éste es el orden:

. OBJETO REAL

. SU CONCEPTO EN EL PENSAMIENTO

. PALABRA QUE LO DEFINE

pero ¿qué ocurre cuando ya la palabra no puede definir? ¿o todo, cada cosa, se somete al poder de la palabra?

José Hierro lo tiene claro en éste su poema, cuando ya la palabra se volvió insuficiente:

Se me fueron haciendo
las palabras difíciles.
Se rompía la música
en ritmos imposibles.
¿Adónde habrán huido
los tenues velos grises,
la fina niebla vaga
que borraba los límites?

Primero la palabra
tuvo un sol invisible.
Cantaba, galopaba,
ardía inextinguible.
Oh, decir: puerto, estrella,
cielo azul, tarde triste.
Cómo las cosas, dentro
de la palabra, libres
de la palabra, abrían
silenciosos países
de aventura, tocados
por los oros felices.

Pero se han ido haciendo
las palabras difíciles.
(Oh, había tantas cosas
que decir, tantos límites
que precisar, tan dura
ciencia que dar, tan firme
voluntad de cantar
para luego morirse...)

Se me fueron haciendo
las palabras difíciles.
Alegría ¿por qué
desde que te encontramos
nos has tornado tristes?

Quizá, olvidé tener en cuenta que, como él dice, las cosas están "dentro de la palabra" pero a la vez "libres de la palabra"

".. silencios que gritan... clamores mudos..."
de qué hermosa forma lo dice este gato siamés:

"...y cuántos sueños, ideas y sensaciones permanecen agazapados en el limbo de lo irreproducible.
...cuántos silencios gritan y caracolean en el cerebro convertido en penal perpetuo de clamores mudos"

15 febrero 2010

Castañuelas



De corazón de árbol
que un día al son del viento acompañara.
De hueco corazón
cuyo latido
hoy es sonido que escapa entre los dedos...




Golpe a golpe alegría de danzantes
en la campiña de festivas tardes,
o rítmico compás de un zapateo
con sabor a "tablao"...

fenicia castañuela



Llegaron de otras tierras, los fenicios las hicieron sonar aquí por vez primera.

Unas lucen hermosas filigranas, fruto de la navaja de algún pastor ocioso en las eternas horas en que pastaba el rebaño. Alguna tosca pero amorosa mano e infinita paciencia las labraron.
Seguramente, acompañadas de flauta y tamboril, alegraron las fiestas de un pueblo castellano. O quizás el baile de unas bodas.

Hoy reposan, calladas, calladamente bellas. Se muestran tras vitrinas a la curiosidad del visitante, para disfrute también de su hermoso silencio.

Yo las vi. Gritaban silenciosas. Y me las traje para que pudierais verlas. Estaban aquí, en la Fundación Joaquin Díaz (si pinchas en su imagen, te muestran más detalles)

09 febrero 2010

El perro Paco

"Yo te bautizo en el nombre de mi nobiliaria gana con el nombre de Paco. Y te encomiendo, desde ahora, al serafín de Asis, reconociéndome yo como tu padrino para cuando tu santo patrono te descuide en el socorrerte y defenderte. Amén"

Era el Madrid de 1879 y cuatro de octubre. Don Gonzalo de Saavedra y Cueto, Marqués de Boragaya y Grande de España (más tarde Alcalde de Madrid) disfruta de una cena con sus amigos en el Café Fornos, en la entonces esquina de la Calle Alcalá con la de Peligros. Era el café con más postín de Madrid.

Un perro callejero, sin raza definida, más bien pequeño y de pelo negro, en busca sin duda de sobras de comida que llevarse a la boca, acierta a entrar en el café y el Marqués repara en él.
Con ganas de juerga, el Marqués decide que el perro se siente a cenar con él y sus amigos, y piden para el can un plato de carne que se come tranquilamente en la mesa con ellos.
Terminada la cena, el señor Marqués pide una botella de champán y, derramándolo sobre la cabeza del sufrido perro mientras declama las palabras que dan inicio a esta historia, lo bautiza con el nombre de Paco por ser ese día la festividad de San Francisco de Asís.

A partir de ese día, sea por imitar al señor Marqués o por hacerle la pelota o por no ser menos que él, Paco come cada día en buenos restaurantes invitado por los señoritos de entonces. Y no sólo eso, Paco se hace famoso y tiene entrada libre en todo acontecimiento que se celebre en la capital. Iglesias, teatros, plaza de toros... y vive como un "perro amarquesado". Eso sí, nunca consintió en ir a dormir a casa alguna, por más que algunos de los señoritos le invitaran, casi le obligaran hasta hacerle gruñir. Él mantenía su libertad, durmiendo cada noche en las cocheras de la calle Fuencarral.

Los toros, dije... esa era la debilidad de Paco. El 21 de junio de 1882, Paco acudió a la plaza de toros donde, no conforme con verlos desde la barrera, saltó al ruedo en el preciso momento en que el diestro se disponía matar. Mala fortuna, Paco resultó gravemente herido por el estoque y, por más que dos veterinarios de la plaza hicieron todo lo posible por salvarle, murió unos días más tarde. Paco fue enterrado en los Jardines de El Buen Retiro.

La picaresca quiso que, en 1920, alguien propusiera levantar un monumento a Paco, para el que llegaron a reunirse 2900 pesetas -muchas para aquella época- Nunca llegó a levantarse tal momumento. El que propuso la idea desapareció con el dinero y nunca más se supo de él.

Paco se quedó sin su monumento, pero su memoria está en todas las publicaciones sobre la historia curiosa del antiguo Madrid.

Una Polka con ese título "El Perro Paco", lo recordó durate muchos años.

05 febrero 2010

Sabios y eruditos

Lo reconozco, he venido confundiendo sabiduría y erudición. Creo que es fácil confundirlo en nuestros días. Y ello a pesar de que años ha que los filósofos lo distinguieron.

El erudito acumula conocimientos e información.
El sabio aspira a ver el mundo en su plenitud, en la verdad que aúna todas las verdades.

La sabiduría no se busca con un sentido útil del conocimiento, sino que se busca por sí misma. Es una actitud.

El estudioso, el intelectual, el investigador, acumula conocimientos sobre el tema en el que se siente interesado pero... ¿por sí mismos esos conocimientos le elevan a la categoría de sabio?

Sabiduría, "saborear" la realidad conociéndola en su plenitud. Eso no somos capaces de alcanzarlo acumulando conocimientos.

Sabiduría se acomodaría más a "conducta prudente en la vida", por lo que no son precisos los conocimientos para ser sabio. Se puede ser ignorante y tener una "conducta prudente", es decir, "la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo y orientar su conducta hacia el camino correcto".

"El sabio es una fuente de ideas propias. El erudito, un almacén de ideas ajenas"

"Aquel que reconoce su ignorancia, su impotencia y sus faltas, está empezando a caminar por el sendero de la sabiduría"


01 febrero 2010

"Error involuntario"

Siempre me ha hecho gracia esta expresión.

¿qué es eso de "error involuntario"? ¿"error" no lleva intrínseca la idea de involuntario?
¿si fuera voluntario sería error o tendría otro nombre?

Pareciera que para disculpar una "metedura de pata", no fuera suficiente con confesarla declarándola "error" y hay que dejar clarito, por si acaso, de que en él no actuó la voluntad. Pero yo ya no sé si al decirlo así se enfatiza ese hecho o se vuelve a cometer error... linguístico... redundancia, insistencia, o vaya usted a saber qué.

En fin, que si en este post descubre usted alguna tontería o falta, discúlpenme, habrá sido un "error". Involuntario, claro.